Cortar al Azar

No comparto su ingenio, pero si su apellido. Por eso tomo prestado el significado que le dio Julio a nuestro nombre de familia. Cortar-al-azar: retazos de cosas que encuentro interesantes. Pedazos de pensamientos, gustos e ideas lanzadas al aire para compartir. (Luz Cortazar's tumblr)

Grande, tan grande como un Beatle.

No, yo no voy a decir que lo predije. Ni que en ése concierto del 15 de mayo tuve la sensación de que sería la última vez; que hubo un gesto, una expresión que me hizo intuir una despedida. Mucho menos voy a decir que Fuerza Natural no me pareció un discazo porque no tiene experimentos sonoros pretenciosamente intensos, al contrario ha sido uno de los pocos discos que he podido escuchar últimamente de arriba abajo, no sé porqué, las cosas con la música no tiene explicación, tienen sentimientos. Quizás porque me parece genuino, sencillo, rockanrolero, con todo y lo spaghetti western. Pero lo que sí sé, es que me enamoré del disco gracias a sus líricas, a sus versos lapidarios, que te sellan, te tatúan la memoria, que son capaces de hacerte sentir escalofríos en la parte media del cuerpo, que te envuelven con esa emoción de cuando recién conoces a alguien que te mueve el piso…
Así ha sido Cerati en mi vida. Me ha movido el piso. Y eso que no soy lo suficientemente vieja para haber vivido Soda Stereo en todo su esplendor, no me acerco a los 40-50 de los taxistas que me sorprendían en Argentina escuchando sus discos. Apenas tenía 13 años cuando contaba los días para ver el x-plugged de Mtv, o cuando me emocionaba  ver a las parejas jugando a encontrar sus bocas en el planetario de Buenos Aires en Zoom. Estaba apunto de cumplir 15 cuando los pude ver en vivo, aún no me sabía ni la mitad de sus canciones y se estaban despidiendo.
Pasó el tiempo y salió Bocanada, un disco que juro está en mi lista de los que me llevaría en caso de terminar en una isla desierta. Crecí con sus canciones. Con las viejas y las nuevas, las suyas y las de Soda; como lo hice con los Beatles, yendo hacia atrás y hacia adelante, sin importar el orden cronológico de sus lanzamientos, sino guiándome por el orden de mis eventos íntimos. La diferencia, la gran diferencia, es que lo vivía realmente, es que lo había visto. No como John Lennon o George Harrison, con los que sólo me ha quedado conformarme con la nostalgia de imaginarme cómo hubiese sido si los hubiese vivido… 
Y lo que pensé después del concierto fue “es tan grande como un Beatle, qué bien que pude verlo”, que pude contemplar en más de un momento a este artista de mayúsculas, capaz de tocar la guitarra como un dios, de pasear su voz entre agudos y graves sin esfuerzo, y de regalarle al mundo centenares de frases que quisiéramos decir, pero no sabemos cómo hacerlo con ése estilo sublime-sensual-idílico que lo define, que lo hace único. A mi sólo me queda agradecerle a los dioses por traer esa clase de talento al mundo y rogarles que de quedarse aquí pueda seguir compartiendo con nosotros su extraordinario don; que mis instintos no me fallen y que lo del sábado no haya sido una despedida.
¡Larga vida, Cerati!

P.D El crédito de la foto es de mi amigo Marco Graziani durante el concierto en L.A, ve la serie en www.marcolovesyou.com

  1. cortar-al-azar posted this